ETERNO BORRADOR DE UNA MENTE SIN TALENTOS

Como caderear al ritmo del tun-tun o como desarticularse en un flash de neón en sintonía con el Dj, pero bajo el amparo del La Literatura: o de hacer cualquiera pero con cara de inteligente.
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domingo, 20 de enero de 2008

“Aguafuertes porteñas locales ( o fernecescoqueados cordobeses)”

1_ La comparación iluminante es síntoma de genialidad, pensaba en el bar de la facultad mientras comparaba las tetas que tenía en frente, una ligeramente más abultada que la otra. “La asimetría sutil erotiza, ergo, la belleza no puede ser matemática sino caótica”, argumentaba para mis adentros en un éxtasis sonoro. O quizá era el “splash!!” de la palma derecha de la dueña del objeto de revelación contra mi rostro. La comparación es, en ciertos casos, causa de un genial síntoma de hinchazón en la mejilla.
2_ Terco, retomo la comparación (esta vez más inteligentemente, o sea, con los ojos cerrados). Pienso en el poeta lusitano Fernando Pessoa- sí, ya sé, Pessoa, pezón, tetas, cachetadas, en fin-, en la cantidad inusitadamente mínima de obras de su autoría que dio a conocer al mundo mientras vivía. En el mismo instante me viene a la cabeza el nombre de Cohelo, y su proliferante procreación de fetos literarios; textos que son a los de Pessoa, lo que el culo de Rosa- la portera de mi colegio de primaria, dueña de un culo traficante de chocolate-es al culo de Jéssica Cirio. De esta cavilación comparativa arribo a una verdad de perogrullo: más no es necesariamente mejor. Y se lo comento a ella, que hace rato me mira desnudo y abstraído. “Más no es mejor”, le susurro en un registro vocal áspero, de intelectual. “Más no es mejor”. Y ella se ríe mientras me recorre con la vista. Se ríe. “Lo decís porque te conviene. El tamaño sí importa.” Creo que no estamos hablando de lo mismo.
3_ Volviendo a las meditaciones literarias anteriores- matizadas por el comentario de ella- me queda una pregunta colgando: entre Pessoa, Cohelo y yo ¿quién la tendría más grande? Una escena de un sueño siestero creo me reveló la verdad: ella estaba cojiendo con alguien que se resumía a unos contornos sombrío, mientras gritaba “me encanta tu pinchilón me encanta” y la sombra le replicaba con un lacónico “O brigado”. No hace falta ser Freud para concluir que sea quien fuere el de la pija de termo, no era yo. Espero que sea Cohelo. Así le escribe a ella un poema horrendo que le quiten las ganas de coger.
4_ En la siesta, cuando se está aburrido, existen al menos tres actividades para minimizar el tedio. La primera, mirar “Intrusos” sin volumen y constatar quién tiene más cara de puto: Polino o Rinaldi. La segunda, mirar “Los Profesionales de siempre”, y, luego de observarla detenidamente, llegar a la traumatizante conclusión que la Canosa es tan freak que antas que darle a ella le doy a: Polino o Rinaldi. La tercera opción para vencer el tedio, hacer listas estúpidas y arbitrarias sobre cómo vencer el tedio y esperar que alguien pierda su tiempo en leerlas. En fin, y hablando del aburrimiento y de la siesta, ayer procuré disminuir mi aburrimiento buscando y contabilizando las manchas de humedad en mi casa que tengan algún parecido con alguien. Encontré tres parecidas a Jesús, pero un Jesús con piercings en el labio, y pensé “qué más da, Dios actúa en formas misteriosas” Luego conté dos similares a Evita: también me puede haber equivocado y que fueran las siluetas de la presidenta Cristina; el exceso de algo que pareciera maquillaje y una tira de un bolso Louis Vuitton me inclinan por la segunda opción. Finalmente, pude rastrear cinco manchas con el rostro de Florencia de la V. Luego caí en la cuenta que eran cuatro, ya que una era en realidad el rostro de Chiquito Bossio, el arquero de Lanús. En fín...